La Fructosa, Sus pro y sus contra. Cuando es peligrosa.


 


 

Los diabéticos tenemos (soy diabético tipo II) una mayor tolerancia a la fructosa, pero debemos ser cuidadosos en cuanto a la cantidad ingerida, y siempre haciendo previamente una consulta con el profesional que nos trata.


Se extrae de la miel, las frutas, el néctar de las flores y de la mayoría de las verduras. Su poder de endulzar es muy alto. Habitualmente, en la preparación de dulces, mermeladas etc., se utiliza la mitad de lo que se usaría de azúcar. Por ejemplo: si en una receta de dulce se emplea 500 gr. De azúcar, si utilizamos fructosa, solo necesitaríamos 250 gr.


Es muy importante tener en cuenta, que no es recomendable utilizarla en dietas, ya que su aporte calórico es muy alto. Es importante para aquellos diabéticos que deben bajar su sobrepeso.


En el caso de los diabéticos se sabe que la toleran bien, pero en dosis controladas, sin hacer abuso. (Aproximadamente 50 gramos diarios), ya que al contar con muchas calorías no es aconsejable para personas que tienen sobrepeso. Una de sus ventajas, es su sabor natural, no metálico, proporciona humedad durante la cocción permitiendo que las preparaciones se conserven mejor, y además le da algo más volumen a las recetas que un edulcorante artificial.


Cabe destacar, que para una persona sana, la fructosa ingerida a través de frutas y verduras en cantidades que no excedan los 400gr. diarios de cada una (Hasta 400gr. De frutas y 400 gr. De verduras tienen una buena tolerancia).


El problema surge cuando comemos alimentos a los que se les ha agregado fructosa para endulzarlos, ya seamos diabéticos o no.


La fructosa contenida en la fruta llega al hígado, sus células, son casi las únicas que procesan la fructosa, la quema y produce energía. Cuando ingerimos alimentos a los que le ha añadido fructosa en forma no natural, la metaboliza en su gran mayoría las células del hígado, y cuando la ingerimos en exceso, lo que el hígado no necesita quemar, lo sintetiza en forma de grasa. Esto puede llegar a traducirse en un hígado graso no alcohólico.


Por otra parte, y esto es muy importante para que tengamos en cuenta en la alimentación de los niños, el consumo elevado de fructosa, (vigilar alimentos endulzados con jarabes de alta fructosa, ya que se suele usar en muchas gaseosas no diet, mermeladas, dulces, barras de creal, helados etc.) su consumo en exceso puede ocasionar resistencia a la insulina, obligando al páncreas a producir más y más insulina, favoreciendo el desarrollo de la diabetes.

Su consumo excesivo produce aumento de triglicéridos, disminución del colesterol bueno e hipertensión arterial. Es por eso que si bien para los diabéticos su consumo como endulzante es tolerable en cantidades pequeñas y bajo control médico profesional, hay que tratar de evitar su ingesta en cantidades elevadas que puedan afectar el metabolismo del hígado y del páncreas.


El modo de conservar la fructosa es en recipientes herméticos y en un lugar seco ya que absorbe y retiene la humedad.